Yo también quisiera enviaros hoy un Saludo-oración así. Un Saludo- oración, el frágil cuerpo caliente de los niños, del chiquillo que de puntillas se quiere desprender de su madre. Saludo-oración, al muchacho que apenas puede comprender lo maravilloso de su vida sin que se de cuenta de su cuerpo al crecer. Saludo-oración a la joven esposa que, cual corola se abre y recibe el primer rocío del amor. Saludo la altivez del hombre orgulloso de su fuerza hecha oración, que se engalana con el mejor atuendo de su juventud. Saludo-oración, cómo no, al coronado del fruto, obra de sus sueños. Pero sobre todo Saludo, y pido Señor bendiga tantos cuerpos que callados y envueltos en la noche mascan el pan y la hierba amarga que la vida les dejó.
Mañana, Señor, serán todos ellos, sacudidos al reemprender su servicio; pero hoy es FIESTA, la Fiesta en CHINORLET, y al Saludarles en nombre Tuyo y en el de tu Madre, Señora del Rosario, quiero que el Saludo no sea sólo palabra de caminante, sino cálida sonrisa, mano extendida que invita a compartir el pan y la sal en el lar de la intimidad familiar.
FELICES FIESTAS